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Red de Ciudades y Villas Medievales, destinos para sentir la historia

 


La huella del Medievo une a doce municipios de la Península, cuyas calles,  arquitecturas y sabores trasladan al visitante a épocas lejanas .Cada paso recorrido es un siglo de historia visitado. Cada plato degustado es resultado de prolongadas herencias. Cada aroma percibido, una secuela de vetustas tradiciones y heterogéneos parajes naturales. Así es la experiencia que viven los visitantes de la Red de Ciudades y Villas Medievales, una alianza entre doce localidades de la península con un  denominador común: la imperante huella del Medievo en su patrimonio. Y, aún así, todas  diferentes, explotando los rasgos que las hacen genuinas.

Salpicando la Península Ibérica de Historia, de Norte a Suroeste, la Red de Ciudades y Villas  Medievales se presenta ante el viajero como un cúmulo de sensaciones añejas. Doce  municipios que se unen para promocionar y difundir el rico legado histórico que les ha dejado la Edad Media y que ha perdurado hasta este siglo XXI a través de las costumbres, la  arquitectura, la literatura y la gastronomía. Una alianza que reúne localidades de Gipuzkoa,  Araba/Álava, Navarra, Zaragoza, Soria, Segovia, Guadalajara, Toledo, Cáceres, Badajoz y el  Alentejo… Y es, precisamente, esta variedad de localizaciones la que les aporta a cada una su  valor diferencial, potenciando sus atractivos con la influencia regional. 

Travesías empedradas como marco idílico para una fotografía familiar. Sabores intensos que  multiplican las emociones de un viaje en pareja. Entornos naturales que invitan a ser  explorados por aventureros. Arquitecturas protagonistas de muchas páginas de la Historia que  hoy encierran silencios, perfectos para los viajeros solitarios. Así es la oferta turística de los  doce destinos que conforman la Red de Ciudades y Villas Medievales: Hondarribia, Laguardia,  Estella-Lizarra, Sos del Rey Católico, Almazán, Sigüenza, Pedraza, Consuegra, Coria, Olivenza, Vila Viçosa y Marvão. 

Doce joyas por conocer 

Hondarribia

Hondarribia, casco histórico.


Situada en la desembocadura del río Bidasoa, al Noreste de Gipuzkoa, se erige Hondarribia. Debido a su condición de ‘plaza fuerte’, goza de un rico patrimonio artístico y cultural. Su  Casco Histórico está declarado Conjunto Monumental, conservando gran parte de las murallas  y baluartes que la fortificaban. El Castillo de Carlos V, hoy rehabilitado y transformado en  Parador Nacional, la Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano o la Ermita de  Guadalupe son algunos de los resquicios que el paso de la Historia ha dejado en esta localidad. 


Hondarribia, La Marina.

Hondarribia, Plaza Gipozkoa.


Hondarribia es, actualmente, la única ciudad de Gipuzkoa que conserva sus murallas.  La cultura vitivinícola inunda cada metro cuadrado de Laguardia, villa medieval enclavada en pleno corazón de Rioja Alavesa. Sus numerosas bodegas se combinan con el sabor medieval de  lugares de interés histórico, como las cinco puertas de acceso de la muralla, la Iglesia de Santa María de los Reyes –cuya fachada gótica conserva uno de los pocos pórticos policromados de España-, la Plaza Mayor porticada o la casa natal del fabulista Félix María Samaniego. 

Estella-Lizarra

Mercado.


Siguiendo la muralla por el exterior, se puede rodear el pueblo caminando por sus paseos: el  Collado, los Sietes, la Barbacana, el Paseo de la Cigüeña y la Plaza Nueva. Lugares que permiten dejar vagar la imaginación y contemplar los viñedos que se extienden por doquier. 


San Miguel-San Pedro.

San Pedro iluminada.

Estella-Lizarra.

La cultura antigua es una de las apuestas en la oferta de Estella-Lizarra, levantada en la zona  oeste de Navarra. Así lo prueban sus ya tradicionales Semana de Estudios Medievales, Semana  de Música Antigua y Semana Sefardí, citas que se desarrollan en esta ciudad repleta de  monumentos religiosos e imponentes arquitecturas civiles, como el Castillo Mayor, el Palacio de los Reyes de Navarra, el Palacio de Justicia o el Parque de Las Calaveras. Su nacimiento se fecha en el año 1090, pero el auge de la ciudad se produjo en el siglo XII. Una gran  efervescencia constructiva la dotó de una fisionomía urbana que, en parte, hoy sigue manteniendo. La ciudad se nutre de iglesias como las de San Pedro de la Rúa, San Miguel, San  Juan y también de Hospitales atendidos por Cofradías que dejan entrever la importancia que tiene la presencia del peregrino. Ciudad-camino, pronto se convirtió en escala señera de la peregrinación compostelana. 

Sos del Rey Católico



La aragonesa Sierra de la Peña es el escenario donde se asienta Sos del Rey Católico, villa declarada Bien de Interés Cultural. Y es que esta localidad es un monumento en sí mismo, con sus casas de piedra de sillería y mampostería, aleros, portadas con dovelas y escudos, ventanales góticos y renacentistas… Elementos que la convierten en un conjunto pintoresco. 





Aunque históricamente la localidad siempre se denominó “Sos”, a comienzos del siglo XX el  Ayuntamiento solicitó a la monarquía llamarse “Sos del Rey Católico” como recuerdo a don  Fernando II de Aragón, quien nació en dicha villa, a lo que accedió el rey Alfonso XIII, según una Real Orden del 9 de enero del año 1925. 

Almazán



Ciudad del siglo XII situada sobre una colina, y todo su acervo románico se encuentran rodeados de una bellísima estampa natural: cerca de 6.000 hectáreas de masa forestal y el río Duero, que discurre al pie de las murallas. Como ciudad de frontera constituyó un poderoso concejo que levantó un potente cerco amurallado con cuatro puertas mayores. 




Semejantes recursos constituyen uno de los principales reclamos turísticos de la zona, debido a la gran cantidad de posibilidades que ofrece en el ámbito del turismo activo. 

Sigüenza

Catedral de Sigüenza.


La Sierra Norte de la provincia de Guadalajara alberga la ciudad de Sigüenza, con su imponente Catedral de Santa María o Fortis Seguntina, así conocida por su estructura de fortaleza. Una ciudad donde la gastronomía ejerce un papel protagonista –destacan los guisos a base de caza, la trucha escabechada, el cordero y cabrito y la repostería conventual-, así como la artesanía, de carácter familiar y tradicional (botas y alfombras). Sigüenza es una ciudad situada estratégicamente para controlar el paso del alto Henares y los valles de los ríos Dulce y Salado. Ésta es la razón por la que estuvo poblada ya desde el Paleolítico y Neolítico. 






Los antecedentes históricos más remotos se sitúan en el Cerro de Villavieja o Mirón, donde se asentaron los celtíberos. Los romanos prefirieron la Vega del Henares y buscaron un punto estratégico en un cruce de la calzada Emérita Augusta que atravesaba estas tierras enlazando Mérida con Zaragoza. Los visigodos levantaron su ciudadela en el siglo V sobre los restos de las ruinas romanas y en el 712 serán los musulmanes los que construyan en este mismo lugar su alcazaba: aquí vivieron hasta el siglo XII. Bernardo de Agen, monje y soldado cisterciense de Cluny, es nombrado obispo de Sigüenza en 1121, con la obligación urgente de conquistar la ciudad y restaurar la diócesis. Después de algunas batallas, Bernardo de Agen conquista la  ciudad el 22 de enero de 1124, día de San Vicente, comenzando la historia de la Sigüenza medieval. 

Pedraza 



Se enclava a más de mil metros de altitud, en las estribaciones segovianas de la Sierra  de Guadarrama… un paisaje de numerosas especies forestales y plantas aromáticas. Pasear y hacer compras rodeado de palacios y casas nobles blasonadas, siempre al amparo de su imponente castillo, es todo un atractivo para el visitante. 





En julio, es el escenario para el Concierto de las Velas, una fiesta que se celebra con la villa alumbrada por 40.000 candelas. El pulso inusitado recuperado por Pedraza es un mérito reconocido por la fundación internacional Europa Nostra, que en 1996 concedió a la localidad un diploma "por la recuperación de la vida de esta Villa Medieval amurallada, mediante una respetuosa rehabilitación de sus viejos edificios, con la frecuente colaboración de la iniciativa privada". 

Consuegra



En las proximidades de los Montes de Toledo, Consuegra encierra doce molinos originales del siglo XVI, muestra de la esencia manchega de la localidad. Además, el Castillo Medieval de origen árabe, numerosas iglesias y conventos, así como edificios civiles de interés histórico, completan el patrimonio de esta villa medieval. 






Cita ineludible es la Batalla Medieval cada 15 de Agosto, donde se recrea la ofensiva donde murió el hijo de El Cid en 1097. Conocer Consuegra es realizar un viaje desde la antigua Consaburum romana, a la Consocra medieval, sede del Gran Priorato de San Juan de Jerusalén, tierra del último caballero medieval: Don  Quijote y llena de olor a azafrán. 

Coria



Los paseos por Coria, en las cacereñas Vegas del Alagón, siguen las huellas diseminadas por vettones, romanos, godos, árabes, judíos y cristianos. Las murallas romanas, el Castillo de los Duques de Alba –del siglo XV-, la Catedral Gótico-Plateresca o el Convento de la Madre de Dios es sólo una pequeña muestra de la estela que dejó el paso de cada siglo por esta localidad. 





Un enclave histórico, rodeado por encinares que se tiñen de intensos tonos cada primavera, que fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. 

Olivenza



Descendiendo hasta Badajoz se erige Olivenza, fundada por los templarios en el siglo XIII, fue el último territorio en incorporarse a España, allá por 1801. Su riqueza monumental proviene, en su mayoría, de la etapa de dominación portuguesa, destacando sus murallas medievales, la imponente Torre del Homenaje del Alcázar y el Palacio del Ayuntamiento. 




En los alrededores del municipio son bien visibles muestras del patrimonio etnográfico, como chozos de pastores, casas de labranza o molinos de viento. Sus monumentos históricos, patrimonio culinario y folklore, llenos de connotaciones fronterizas, se conjugan con la riqueza de sus dehesas para generar un paisaje único en Extremadura. 

Vila Viçosa



Ya en Portugal, Vila Viçosa es todo un catálogo de atractivos arquitectónicos en pleno Alentejo Central. Iglesias, ermitas, conventos, su Castillo y el Palacio Ducal, entre otros numerosos ejemplos, se concentran en una villa de tan solo 5.400 habitantes. El buen vino de la comarca será maridaje para suculentos platos como la sopa de cazón o las migas alentejanas. 





Altanera e inexpugnable se alza la también lusa Marvão, sobre una montaña de granito en el Alto Alentejo. Envuelta por garitas, baluartes y precipicios, tanto la villa como su entorno están incluidos en la lista de candidatos a Patrimonio de la Humanidad. En el exterior de las murallas, destaca el convento gótico Nuestra Señora de la Estrella, además de los antiguos Paços de Concelho, la Prisión y la Torre del Reloj en el interior. 

En definitiva, la Red de Ciudades y Villas Medievales ofrece al viajero una serie de atractivos que responden al crecimiento exponencial que, tanto en España como en Portugal, está sufriendo el turismo cultural, rural, activo y gastronómico. Doce tesoros medievales en los que vivir y sentir la Historia es inevitable.

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